EL HACKER MAS FAMOSO DEL MUNDOKevin Mitnick: un chacal domesticadoDe visita en la Argentina, se hizo popular por sus fechorÃas online. Hoy trabaja para empresas y para el Gobierno de Bush. Estuvo en la cárcel, pagó multas millonarias y le vedaron la PC y el celular por años.
Odia los aviones pero recorre el mundo dando conferencias. Toma pastillas para dormir, trata de ser un buen padre y escribe libros sobre las vulnerabilidad
es de los sistemas operativos. Parece la vida de un hombre normal. Pero ahora, con 42 años, Kevin Mitnick dejó de ser el hacker más famoso del mundo para convertirse en un respetado disertante internacional. Estuvo dos veces en la cárcel, pagó multas millonarias, le prohibieron utilizar celulares y computadoras durante años y se alzó con un nick tumbero contundente: “El Chacal de la Redâ€ÂÂ. “El pasado siempre me va a perseguir. Lo que hago ahora es aprovechar mis experiencias para ayudar a las empresas, organizaciones gubernamentale
s o escuelas que me contratanâ€ÂÂ, se redime.
Dice que no ganó mucho dinero, pero sus andanzas le costaron millones de dólares al gobierno norteamericano y a varias empresas privadas. Está comprobado que robó software, información ultra secreta y alteró los datos de corporaciones como Motorola, Novell, Fujitsu, Nec, Nokia y Sun Microsystems. Además, se dio el lujo de infiltrarse en los archivos del FBI y del Pentágono.
Sus andanzas fueron motivo de discusión en incontables artÃculos de revistas y noticieros alrededor del mundo. De hecho, su vida llegó a la pantalla grande, en 2000, con Takedown (Asalto Final), también conocida como Hackers 2, e inspiró algunos libros como “Cyber Alert: Portrait of an ex hackerâ€ÂÂ, “The Fugitive Game: Online with Kevin Mitnickâ€ÂÂ, y “The Cyberthief and the Samuraiâ€ÂÂ. Sin embargo, nunca fue muy afecto a la popularidad ni se llevó muy bien con los medios de comunicación. La prueba está en la pelea que mantuvo con un periodista del New York Times: “Escribió información difamatoria y falsa sobre mà porque querÃa conseguir un contrato con una editorial y ganar dineroâ€ÂÂ, cuenta a ClarÃn.com. Como a Mitnick no le gustó lo que el periodista habÃa escrito sobre él, decidió publicar el contenido de su cuenta de e-mail en Internet.
“Empecé como hacker telefónico a los 16 años simplemente por curiosidad intelectual, porque me daba adrenalina, y para tener más conocimientos, y eso me dio el impulso para seguirâ€ÂÂ, dice. En 1981, junto a dos amigos, robó información de una base de datos valuada en 200 mil dólares. Los jóvenes fueron delatados por la novia de uno de ellos, pero no llegaron a ser arrestados. Dos años más tarde, cuando ya era un alumno universitario, ingresó ilegalmente a ARPAnet (la predecesora de Internet) para acceder, luego, a la computadora del Pentágono.
Durante un tiempo intentó un cambio de vida, y buscó trabajo en el Security Pacific Bank como encargado de la seguridad, pero el banco lo rechazó por sus antecedentes penales. Como venganza, Mitnick falsificó un balance general de la entidad donde se mostraban supuestas pérdidas por 400 millones de dólares. Ese mismo año comenzó el escándalo que lo llevó a la fama: junto a un amigo observó, durante meses, y en forma secreta, el correo electrónico de los miembros del departamento de seguridad de dos empresas (MCI Communications y Digital Equipment Corporation) y se apoderó de 16 códigos de seguridad hasta que un “amigo†lo delató y lo entregó al FBI.
La empresa acusó a Mitnick de causarle daños por 4 millones de dólares. La Justicia lo mandó a la cárcel y le prohibió el uso del teléfono, alegando que podÃa obtener acceso a las computadoras a través de cualquier lÃnea y que era capaz de iniciar ¡la Tercera Guerra Mundial! “Un guardia debÃa discar mi número o el de mi abogado por mà y me pasaba un cable a través de la puerta. Lo único que podÃa hacer es manejar el auricularâ€ÂÂ, recuerda con una sonrisa. La condena fue menor a un año porque su abogado convenció al juez que Mitnick sufrÃa una adicción por las computadoras, equivalente a la de un drogadicto, un alcohólico o un apostador empedernido. Hoy en dÃa, Kevin reconoce que merecÃa un castigo por lo que habÃa hecho, pero también siente que fue un perseguido polÃtico. “El Gobierno de EE.UU. tiene mucho poder y querÃa usarme como ejemplo para evitar que otros hackers hicieran lo mismoâ€ÂÂ, afirma.
En 1995, fue detenido por última vez por el FBI y la Justicia lo condenó a 46 meses de prisión. Esto enojó a sus seguidores, que seguÃan apasionados su historia a través de los medios. En forma solidaria, miles de hackers comenzaron una campaña denominada “Free Kevin†(libertad a Kevin), alterando los sitios de Unicef, New York Times y Fox TV, entre otros. En enero de 2000, Kevin salió en libertad condicional, pero un juez le prohibió usar equipos informáticos durante 3 años. A partir de ese momento, Mitnick adoptó una nueva vida. Hoy lidera su propia consultora corporativa llamada Security Consulting LLC, es el orador principal en numerosos acontecimiento
s de la industria y escribe para importantes medios internacionale
s ostentando la fórmula de su éxito: cómo pasar de ser “El Chacal de la Red†a un animalito doméstico de las corporaciones.
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EL PIRATA. Obsesivo por las computadoras de chico y poco afecto a la popularidad de grande, Kevin Mitnick asegura que no ganó mucho dinero con sus andanzas. Sin embargo al gobierno de EE.UU. y a varias empresas privadas le costaron millones de dólares. (Foto: Ary Kaplan Nakamura)
